domingo, 24 de febrero de 2013

Mi reencuentro con la Quinua



La historia de mi reencuentro con la quinua empieza muchos años después de aquellos no siempre gratos momentos en la infancia. Particularmente, así como a muchos les debe haber sucedido, la quinua ha sido un alimento otorgado por nuestras madres, en alguna etapa de nuestra niñez, y posiblemente rechazado, y cambiado por algún desayuno más apetitoso para aquel infante paladar.

Hoy en día, a que médico no le ha pasado que luego de una guardia nocturna, debemos seguir laborando, y con las mismas energías de siempre. A qué trabajador, estudiante, ama de casa, obrero, profesional, no ha necesitado iniciar un día, con las energías propias de su jornada larga y agotadora; incluso, algunos dependerán solo del desayuno para sostener vitalmente el día de trabajo, hasta el regocijante retorno a casa.

De las muchas formas alimenticias para iniciar el día, el más natural, saludable, energizante, y dietético alimento, es el revitalizado cereal andino: La Quinua; debido que al consumirlas, las células del organismo garantizan la producción diaria conveniente de energía, gracias a las vitaminas que se encuentran en dicho cereal. Es altamente recomendable, especialmente para niños, niñas, embarazadas, celíacos, mujeres que sufren menopausia, ancianos y personas convalecientes, pero también para deportistas, vegetarianos, diabéticos, personas muy estresadas y adultos en general.
La Quinua es un cereal ancestral originario de los Andes del Perú
La quinua, el milenario "grano de oro" custodiado por los pueblos andinos desde hace 7mil años, ha reivindicado su papel fortaleciendo la lucha contra el hambre en todo el mundo. Durante un acto en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el que se destacó el valor nutricional de esta planta llamada a convertirse en una "alternativa" potencial en la lucha contra el hambre, la desnutrición mundial y la pobreza.
La Asamblea General de la ONU formalizó oficialmente y nombró al 2013 como el "Año Internacional de la Quinua" (AIQ 2013), en reconocimiento a los pueblos andinos que han mantenido, protegido y preservado este grano como alimento para las generaciones presentes y futuras, gracias a sus conocimientos tradicionales y en armonía con la madre tierra.
La producción mundial de quinua, con Perú a la cabeza, seguido de Bolivia, superó según datos de la FAO (ONU para la Agricultura y la alimentación mundial) las 80.000 toneladas y las 100.000 hectáreas de cultivo el año pasado, cuyas bondades son reconocidos hasta los científicos de la NASA (la agencia espacial de EE.UU.), que incluye ahora este cereal en la dieta de los astronautas.

Gracias a la reciente difusión de la real importancia nutricional que tiene este cereal, sumado ello al creciente boom gastronómico nacional, en donde se reivindica por sobre todo a nuestros alimentos peruanos nativos, y donde se le otorgan acompañamientos perfectamente aceptables para nuestros exigentes paladares, es que ahora la Quinua se prueba con mejor agrado y en las más diversas formas de consumo, en desayunos o en panes, como merienda en platos de fondo, en postres, en frituras, sopas, bocaditos, en bebidas y cocteles y hasta en la alta cocina gourmet.

Cien gramos de quinua aporta entre 11 a 21,3 gramos de proteína (más que el arroz y el trigo), 5,3 a 8,4 gramos de grasa, 53,5 a 74,3 gramos de carbohidratos y 2,1 a 4,9 gramos de fibra. Al cocinar la quinua la disponibilidad de estos nutrientes aumenta. Cabe destacar su alto contenido proteico, la leche y el huevo por mucho tiempo han sido las proteínas patrón, la quinua contiene aminoácidos similares a los de la leche. Dentro de los cereales y menestras podemos decir que la quinua puede igualar esta calidad biológica al combinarse con cereales como arroz o maíz; o menestras como el tarwi o chocho. Combinado con otros cereales como la soya, la quinua mejora su valor proteico.

Entre otros beneficios, la quinua reduce el riesgo de enfermedades del corazón, aumenta los niveles de hierro en las mujeres con embarazo y ayuda como tratamiento para el asma. Asimismo, colabora en la mitigación de otros tantos problemas de la salud, como las terribles migrañas, gracias a la cantidad de magnesio que contiene, los dolores se reducen porque este mineral actúa relajando los vasos sanguíneos.

Cabe destacar que la quinua contiene fibra dietaria, es libre de gluten y además contiene estrógenos que ayudan a prevenir la osteoporosis y muchas de las alteraciones orgánicas y funcionales ocasionadas por la falta de estrógenos durante la menopausia, además de favorecer la adecuada actividad metabólica del organismo y la correcta circulación de la sangre.

Mi reencuentro con este antiguo y milenario cereal andino se dio por casualidad, a la salida de una guardia nocturna en una clínica local, y cerca de mi casa, muy temprano en la mañana. Allí decidí probar un preparado que me recomendó una señora llamada María, en uno de estos lugares de  desayunos “al paso”. Al preguntarle su recomendación para mantenerme con energías durante el día, en el cual debía continuar laborando, esta agradable señora mochumana, me invitó a probar su famoso preparado a base de manzana y membrillo; lo que obvió mencionarme era que este contenía principalmente Quinua en su preparación.
Mi reencuentro con la Quinua se da en esta forma
La quinua es un alimento ligero, sabroso, de fácil digestión y también de sabor agradable, y es eficiente en la disminución de las ganas de comer, cuando el organismo está en dieta. Durante los 10 minutos que permanecí en el puesto, tomé hasta 2 vasos de Quinua, mientras la Sra. María vendía más de veinte, en el mismo tiempo. Camino a casa, entre la Clínica y mi destino hogareño, me percaté que existían más de 12 lugares donde se vendía este producto en las mañanas, y luego investigué que este fenómeno está sucediendo en toda la región y en todo el país; y próximamente estará sucediendo en el mundo, de la misma forma como suceden ahora las cosas en estos tiempos globalizados.

El Año Internacional de la Quinua servirá no sólo para estimular el desarrollo del cultivo en todo el mundo, sino que también es un reconocimiento de que los desafíos del mundo moderno pueden ser enfrentados utilizando el saber acumulado de nuestros ancestros peruanos y de los pequeños agricultores familiares que actualmente son los principales productores de este cultivo.

Es gratificante caer en cuenta, además de mi reencuentro con la Quinua, que rápidamente este cereal está introduciéndose nuevamente en todas las economías familiares de nuestro país, como en la mía; sobre todo con un producto que nos identifica, nos llena de orgullo, ayudará a combatir al hambre mundial y garantiza el futuro de una buena nutrición. Ahora, la tarea pendiente será, difundir sus beneficios y aprender a prepararlo.



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