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jueves, 8 de octubre de 2009

Material Descartable: ¿Reutilizable?

Las Enfermeras al Banquillo

¿Qué pasa si un instrumental quirúrgico tiene la indicación de “Usar una sola vez”, colocada específicamente por su fabricante; y el Gerente Quirúrgico de un conocido hospital limeño, decide reutilizarlo para futuras intervenciones en los servicios de Oftalmología y Cirugía General?




                 En total, se indicaron al Comité de Material Médico de Reúso volver a utilizar 15 instrumentos descartables en dichos servicios, entre el año 2008 y 2009.

Desde noviembre de 2008, un grupo de enfermeras de este hospital vienen denunciando y demostrando el hecho que los instrumentos descartables tienen lúmenes que no son 100% esterilizados, luego del proceso de lavado y esterilización; éstas son partes no desmontables con pequeños orificios o conductos muy estrechos, que no permiten una limpieza o desinfección total, como lo demuestran los restos de sangre que quedan en pinzas y agujas descartables, que fueron esterilizadas por ellas como prueba.

Este hecho generó, de inmediato, reacciones en las autoridades de salud del país, como el Colegio Médico del Perú, quien demandó rectificar dichos procedimientos seguidos en el principal Hospital del Seguro Social. La Defensoría del Asegurado de EsSalud también intervino y conminó a establecer Protocolos para la esterilización de material médico y quirúrgico reutilizable.

Manuel Peña, representante de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), manifestó durante su visita al Perú, en Junio del presente año, que reutilizar material “descartable” en intervenciones quirúrgicas no puede ser autorizado ni recomendado en el Perú y en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido estrategias desde el año 2004, recomendando la No reutilización de inyectables y materiales descartables.

Debido a la denuncia de estos hechos, por parte del Sindicato Nacional de Enfermeras de EsSalud y del Sindicato de Enfermeras del Hospital Rebagliatti, la semana pasada las Secretarias Generales de ambos gremios fueron suspendidas sin goce de haber por 12 y 6 meses, respectivamente.

Las resoluciones de cese temporal, justifican las sanciones, aduciendo faltas administrativas, afirmando que no se comprobó que el material desechable reusado representara un peligro para los pacientes, generando un desprestigio a la Institución y un pánico a los asegurados. Debido a este hecho, se ha decretado un Paro Nacional de protesta de las Enfermeras de EsSalud para el miércoles 21 del presente mes.

La Defensoría del Pueblo exhortó al Seguro Social de Salud a tener en cuenta los derechos fundamentales de la libertad sindical y la libertad de expresión, antes de dictar alguna sanción. Las enfermeras actuaron en calidad de dirigentes y su objetivo fue que se investigara el tema y se establecieran responsabilidades, pero las sancionadas fueron ellas; poniéndolas, tal vez equivocadamente, en el banquillo de los acusados.

Aquí lo irónico es que las denunciantes terminan siendo denunciadas por su propia institución, aduciendo que las enfermeras no pudieron demostrar que los instrumentos descartables reutilizados pusieran en peligro la vida de los pacientes. Esta situación se ha podido comprobar en otros dos hospitales limeños de la seguridad social.

En Madrid-España, el 80% de Hospitales públicos reutilizan el material descartable, aduciendo  motivos económicos y afirman que en las instituciones privadas esto es aún más frecuente; en Canadá el 41% de los Hospitales lo hace, en Finlandia el 100% de nosocomios realizan estas prácticas aunque estén prohibidas, y en Argentina, existen muchas denuncias de esta práctica en los hospitales, aún sin tener un número exacto de realidades en sus instituciones.

Tomando en cuenta este detalle, no podríamos deducir también, que en las regiones del país, la situación sería similar, o que tal vez, en los hospitales y centros de salud del Ministerio de Salud o las sanidades de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, la situación pudiera ser mayor. No es una afirmación, pero si sería una preocupación que tal situación pudiera estarse presentando.




El paciente no lo sabe, ni es preguntado si acepta que se utilice material reusado en sus intervenciones quirúrgicas. Las enfermeras del país son las profesionales de la salud más cercanas a los pacientes, y son ellas las que guardan mayor relación paciente-proveedor. Es lógico y resaltante que las reconozcamos como “guardianas” de los derechos de los pacientes y luchadoras del bienestar de los mismos. Otros profesionales de la salud deberíamos hacer lo mismo; y por lo tanto no debemos alentar prácticas de Gerencia Médica punitivas, las cuales en muchos casos caen en la adjetivación para con la conducta descrita, la cual sería, para aquélla, ”insólita, indignante y execrable”.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Bioética: Eutanasia en Sydney


Christian Rossiter era un corredor bursátil australiano, aficionado a los deportes de aventura, cuando en el año 2004 sufrió un accidente de tránsito, que le produjo fractura de columna vertebral. Cuatro años después quedó en estado tetrapléjico tras sufrir otra caída en su casa.




Así, totalmente paralizado, el paciente solicitó hasta en 40 ocasiones sin éxito a la clínica que dejaran de alimentarlo a través de una sonda, única forma tratar su nutrición, propio en este tipo de parálisis. Es por ello, que inició una intensa batalla legal, para permitirle rechazar todo tratamiento y alimentación, y permitirle morir, un hecho que en términos médicos es considerado como Eutanasia.


Postrado en una cama de un centro médico para la tercera edad en Perth, al Oeste de Australia, Rossiter esperaba con ansias los resultados legales para su muerte, más que los resultados médicos que le permitan seguir viviendo. “Es un infierno de vida”, manifestó a través de un tubo de traqueotomía durante los alegatos en el tribunal. “Soy Christian Rossiter y quisiera morir. Estoy prisionero en mi propio cuerpo. No puedo moverme y no tengo miedo a la muerte, sólo dolor, sólo temo al dolor”, concluyó.


El 14 de agosto del presente año, Wayne Martin, un juez del Tribunal Supremo del estado de Australia Occidental, en un veredicto considerado en la historia de este país como histórico, dictaminó que Rossiter tenía el derecho a decidir sus propios tratamientos y atención médica; y por lo tanto, derecho a rechazar ser alimentado, liberando a la Clínica Brighwater Care de cualquier responsabilidad criminal de someterse a la voluntad del paciente.


Durante esta última semana, a Rossiter se le agregó una infección pulmonar, y con la herramienta legal de no recibir tratamiento, esperaba fallecer debido a las complicaciones de dicha infección.
Christian falleció la madrugada de este lunes 21 de setiembre, poniendo fin a una existencia que él mismo calificó de “infierno en vida”.


Según opiniones de organizaciones contra la Eutanasia, manifiestan que las personas en este estado suelen encontrarse en un estado depresivo, por lo que deberían recibir tratamiento psicológico, para contrarrestar este terrible estado de querer terminar con su vida.


Para muchos especialistas en Bioética, la Eutanasia es el derecho a morir dignamente, procurar la muerte sin dolor ante quienes sufren, como fue el caso del tetrapléjico australiano; y esta decisión de los tribunales de ese país, marcan un hito judicial en el mundo, ya que aún estas decisiones son motivo de controversia.


En el caso de Christian Rossiter, el magistrado, al momento que emitió la sentencia, le negó el derecho de suicidio asistido, prohibido en ese país, por considerar que no se trataba de un caso de eutanasia, sino de concederle el derecho a dirigir y rechazar su tratamiento médico, siempre con el conocimiento de las consecuencias.


Edición de Momento Cultural. Información de AFP y ABC. Imagen de Internet.
Video relacionado: AP (publicado en El Comercio).